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Historia

Poderoso, creativo e intelectual: Alfonso Reyes

Fue inspiración de la obra de casi todos los escritores mexicanos posteriores a él, como Octavio Paz y Carlos Fuentes, hablamos del ensayista, crítico, poeta, narrador, humanista, diplomático y cinco veces nominado al Premio Nobel, Alfonso Reyes Ochoa.

El promotor de la estética simbolista nació en Monterrey, un 17 de mayo de 1889. Hijo del entonces gobernador de ese estado, el ex militar Bernardo Reyes Ogazón -figura cercana a Porfirio Díaz- y de la originaria de Jalisco, Aurelia de Ochoa Garibay y Sapién; tuvo una familia numerosa de 12 hermanos.

Con una educación privilegiada, rodeada de arte y conocimientos, realizó sus estudios en el Liceo Francés de México, en Colegio Civil de Monterrey, en la Escuela Nacional Preparatoria y en la Escuela Nacional de Jurisprudencia (luego Facultad de Derecho) de la Ciudad de México, por lo que obtuvo el título de abogado en 1913.

Antes de 1909 ya había fundado, con algunos escritores (Antonio Caso, José Vasconcelos y Pedro Henríquez, entre otros), el Ateneo de la Juventud, donde se organizaban para leer, discutir literatura y filosofía universal, así como para promover la cultura.

A los 21 años publicó su primer libro: Cuestiones estéticas; por desgracia la política afectó su vida durante la Revolución Mexicana, en 1910. En su pequeño cuarto de la capital, junto a su escritorio, dormía con una carabina cargada. En 1912 se casó con Manuela Mota Gómez, con quien tuvo un estable matrimonio y procreó un hijo: Alfonso Bernardo Reyes Mota.

Su padre, exsecretario de Guerra de Porfirio Díaz, participó en 1913 en la Decena Trágica: el golpe de estado contra el Presidente Francisco I. Madero. Su hermano fue funcionario del gobierno de Victoriano Huerta, por lo que el intelectual se vio obligado a marcharse a Francia, donde vivió hasta 1914 y, posteriormente, por la Primera Guerra Mundial, se mudó a España, ahí conformó un grupo literario con José Ortega y Gasset, Ramón Gómez de la Serna y Juan Ramón Jiménez, cuando ya era un gran escritor, maestro de investigación literaria y periodista. Fue el causante de la reivindicación de la escritora, científica y filósofa mexicana, Sor Juana Inés de la Cruz y del poeta Stéphane Mallarmé. Se volvió un gran promotor de la cultura prehispánica.

Diplomático en España hasta 1924, fue ministro en Francia hasta 1927, embajador en Argentina (1930-1937), donde el mismísimo genio Jorge Luis Borges le pidió revisara El Aleph. En 1927 conoce a Nieves Gonnet de Rinaldini, con quien tuvo una relación no sólo epistolar, sino personal. Terminó su exilió en 1939, como presidente de la Casa de España en México, que dio origen al Colegio de México.

Creador imparable, educador constante, autor de todo tipo de obras (sus obras completas reúnen 28 tomos, en una edición del Fondo de Cultura Económica), miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, fundador del Instituto Francés de América Latina, Premio Nacional de Literatura (1945) y siempre escribiendo, murió en la Ciudad de México un 27 de diciembre de 1959, y fue sepultado en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Su obra es considerada referente de la Lengua Castellana.

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