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Conoce México

La joya de Morelia:

Su capital.

La capital de Michoacán, Morelia es Patrimonio Cultural de la Humanidad: por su herencia cultural e histórica, es uno de los destinos turísticos más importantes y bellos de México.

Además de ser sede de festivales internacionales de cine, música y arte. La antigua Valladolid, está pintada de color, por su cantera rosa, la riqueza de su cocina, lo imponente de sus edificios; así como por su artesanía, bailes y tradiciones.

Los matlalzincas, en el siglo XIV y XV, se establecieron en el valle de Guayangareo, esto como premio por participar en la defensa del imperio purépecha durante la invasión de los tecos de Jalisco.

El virrey Don Antonio de Mendoza, un 18 de mayo de 1541, fundó la “Nueva Ciudad de Michoacán”, para en 1578, con la llegada de sesenta familias españolas, congregaciones de frailes y algunos originarios cambiaría su nombre por Valladolid. Considerada una de las ciudades más importantes, de esa época, por su riqueza y movimiento cultural.

Su nombre actual, Morelia, se lo debe al héroe de la independencia de México, originario de esas tierras, José María Morelos y Pavón. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, un 12 de diciembre de 1991 incluyó a Morelia en el listado de Patrimonio de la Humanidad.

Su centro histórico, barroco, renacentista, colonial y neoclásico, posee mil ciento trece monumentos arquitectónicos, doscientos sesenta de relevancia internacional. Son trecientas noventa hectáreas en doscientas diez y nueve manzanas, con unas diecinueve bellas plazas, deleite de visitantes y locales. Con un Acueducto con más de doscientos cincuenta arcos tienen restaurantes, comercios, cafeterías y sitios de artesanía.

En la Catedral Metropolitana no sólo sus torres son bellas,  en su interior hay retablos y una pila bautismal hecha en plata sólida. Fabricado con pasta de caña de maíz (mantiene desde el siglo XVI su mirada a la evangelización) esta el Señor de la Sacristía y un órgano que canta por sus cuatro mil seiscientas flautas, que asemeja voces.

El Palacio de Clavijero, ahora un centro de cultura, al igual que el Ex Convento el Carmen, el Museo Regional Michoacano (donde se puede admirar la historia de la región desde lo precolombino, hasta exposiciones actuales), pero no podría faltar un Museo de Arte Virreinal; así como el Museo de Arte Contemporáneo donde se muestra lo mejor de los artistas de Michoacán, México y del mundo.

No es una ciudad para visitar en un día, necesitas una semana para ir al ex Colegio Jesuita, los corredores y patios de las casas Vallisoletanas, ahora grandes hoteles, pero sus iglesias como el de la Compañía son imperdibles.

Puedes disfrutar de un platillo diferente, desde una sopa tarasca, un molido hecho con frijoles, recaudo de jitomate y chile pasilla, servido con tortillas doradas en tiritas, queso Cotija, epazote, chiles serranos y crema. Si te gustan los tamales no te puedes perder el platillo preferido del emperador purépecha Caltzontzin, quien sólo en ocasione especiales comía “panecillos del palacio”, ahora nosotros podemos disfrutar todos los días, las corundas, que están hechos de forma de triángulo, el queso, la crema y las rajas guisadas son sus compañeras inseparables. Otro tamal son los Uchepos que son de elote, lo que se conoce como maíz tierno que es finamente molido. Se pueden comer sin acompañamiento, pero puedes contrastar el ligero sabor dulce, con salsa verde, roja, queso Cotija y una excelente crema o reforzar la dulzura con leche condensada.

Las enchiladas morelianas o placeras son una tradición, pasean tortillas de maíz en salsa de chile guajillo, para freírlas ligeramente, se rellenan de papas, zanahorias y lo acompaña un pollo frito en la misma salsa.

En el mercado Valentín Gómez Farías (el mercado de los dulces) todos pueden llevar a sus hogares ate, golosina que fusionaron la vieja España, la creatividad de las monjas dominicas y la materia prima indígena. La rica pulpa de cualquier fruto, que van desde el membrillo, guayaba, calabaza, camote, cítrico, se cocina en una cazuela de cobre con azúcar hasta caramelizarse, para servirse con queso de la región.

Está la cremosa nieve de pasta hecha de miel de maíz, almendras, vainilla y canela. Debes probar el aporreadillo (la carne se seca y sala al sol que se desmenuza), es carne de cecina de res con huevo revuelto que es bañado en salsa verde o roja, o con las dos. No se nos olvidan ¡Las Carnitas! Estilo Michoacán, un puerco que es frito en cazos de cobre, se dice que originalmente en el municipio de Quiroga, para luego comerlo sólo, con tortillas, cilantro, cebolla, limón y unas picantes salsas.

La morisqueta tiene una jugosa variante, no sólo es el arroz blanco y los frijoles de la olla, con costilla de cerdo en salsa roja. La corona del sabor la dan los famosos Chongos zamoranos, postre originario de la ciudad de Zamora, Michoacán, que tiene según los historiadores origen en los conventos virreinales habitados por monjas, que lograron este manjar de leche cuajada, con canela y azúcar.

Las cafeterías son legendarias: el café Europa, el café Catedral, el Portal, la Churrería Artesanal Las Ramblas, El Francés… pero si de café para llevar a casa se trata, debes visitar Café La Lucha en mismo centro, pero escondido en la calle García Ortiz número 22. Conoce México, Morelia es un destino que no debes olvidar.

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