Get Information

Conoce México

LUGAR DE PAN DE MAÍZ:

TLAXCALA

Nuestra historia colonial es evidente en Tlaxcala, palabra de origen náhuatl, que significa sitio de pan maíz o de tortillas.

Es el estado más pequeño de México, muestra la época de la Conquista.

Cuando Hernán Cortés arribó en 1519, sus habitantes se unieron para derrotar a un enemigo común: los mexicas. La ciudad de Tlaxcala se creó con el nombre de Tlaxcala de Nuestra Señora de la Asunción, que fundó Don Diego Muñoz Camargo en 1525, financiado por el Papa Clemente VII. Es una ciudad de talavera y ladrillo, con un estilo barroco, donde no importa la saturación del detalle en la decoración.

No debes perderte Tlaxcala, inicia en la Plaza de la Constitución está el Palacio de Gobierno, donde están los murales al fresco de tlaxcalteca Desiderio Hernández Xochitiotzín. Sus iglesias tienen belleza, arte y cultura, desde la Parroquia de San José, así como la Basílica de Ocotlán.

No puedes perderte la Catedral de la Virgen de la Asunción y su ex Convento que está calificado como uno de los primeros e importantes del continente americano. Es una maravilla, con su bóveda de madera que era una carabela (un gran barco español) y su decoración en oro hecha por artesanos del viejo y nuevo continente. Ahí mismo está el primer púlpito de la Nueva España y una pila de agua, donde recibieron el bautismo los cuatro Señores de Tlaxcala de la realeza.
Si caminas por la Calzada San Francisco, te verás rodeado de un paseo con frondosos árboles que enmarcan al piso de cantera y piedras que te llevan a la Escalinata de la Independencia, son doscientos cuarenta y cuatro escalones con esculturas de los héroes independentistas y revolucionarios que culmina con Xicoténcatl Axayacatzin (en la plaza de las artesanías), una imponente escultura del valiente guerrero tlaxcalteca, símbolo de la resistencia de los pueblos originarios mesoamericanos, ante la conquista de España.

Hay que mencionar que Tlaxcala tiene en su estado el mayor número de ganaderías de toros, estas reces bravas encontraron crianza en esta zona. Hay una hermosa construcción, que es un monumento del siglo XVIII, la plaza de toros Jorge “Ranchero” Aguilar, junto con la torre del campanario del Ex Convento Franciscano conforman un dúo arquitectónico de los más hermosos de mundo.

El llamado Museo Regional de Tlaxcala, está conformado desde 1985, está dentro de un edificio que era un convento del siglo XVI. Ahí hay frescos, murales que se usaron para instruir a los indígenas en el catolicismo; junto está el Hospital Santa Fe, que ahora es la Biblioteca Doctor Ángulo, donde se albergan la colección más grande de arqueología, historia y antropología, un total de 13 mil volúmenes. En las zonas arqueológicas hay historia, un buen viaje es visitar Cacaxtla, Zochitécatl y Tecoaque.

Atrévete a tomar un viaje en globo aerostático y observar sus volcanes: El famoso Popocatépetl, la Malintzin, Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba. Hay senderismo, cabalgatas, recorridos en carruajes antiguos (sólo en el mes de junio), kayak, tirolesa y cabañas.

Hay un espectáculo natural que sólo se celebra en Tlaxcala, al inicio del mes de agosto, lleno de luces naturales, en el Bosque de las Luciérnagas.

La comida de Tlaxcala es de sabores prehispánicos y mestizaje. Tlaxcalli que es la tortilla tiene origen en este estado. Hay un sinfín de platillos con chile, maíz, salsas y semillas: tlatlapas, xocoyoles, nopalaxitles, huzmole, texmole y chileatole; lo natural que se hace platillo: tlacoyos, huitlacoche y huazontles. En esta región los insectos son alimento: tecoles, chinicuiles (gusanos rojos de maguey), escamoles (larvas de hormigas), chapulines, ahuaxtle (huevecillos de mosco) y gusanos de maguey blanco.

Desde la carne de borrego que cobija el maguey, los mixiotes, que es carne en salsa capturada por una delgada tela que viene de la penca; así como los mamaxtli o palmitos, que son las flores del maguey. Otras flores comestibles son: la de yuca, zompantle o colorín, Jamaica y de calabaza, sin olvidar las hojas de epazote, pápalo, quelite, verdolagas, pipitza, miltomete, cebolla, cilantro y perejil. El condimento exótico es el xoconoxtle

Sobran sitios donde se venda mole, tamales, chicharrón de puerco, frijoles, acoyote o habas, quesadillas de hongos, huitlacoche, nopales y guisados. La gran variedad de caldos y sopas también son deliciosas: sopa de haba, de milpa, de nopal, las tlatlapas (sopa tlaxcalteca) y se puede seguir con pollo Tocatlán o el Calpulalpan, mixiotes de carnero, carne de pulque, pipián de ajonjolí rojo y verde, todos con la compañía de las tortillas recién hechas a mano, ya sean de maíz azul o blanco. No puede faltar el arroz rojo y un postre: dulces de semilla de amaranto, buñuelos con miel, muéganos huamantlecos, alegrías, palanquetas de cacahuate, dulces de pepita de calabaza, tamales de piñón y pan de Totolac.

Tlaxcala rica en historia, cultura y sabor. ¡Visítala!

(0 Votes)

ad

Síguenos en Instagram @mexico_rural